miércoles, 16 de mayo de 2007

Jessye Norman en el Palau


El lunes pasado, día 14 de mayo, a la noche, cantó Jessye Norman en el Palau de la Música. Incluso cantamos con ella o para ella, al final de sus varios bises, todos o muchos de los que estuvimos allí, embelesados. Ver a una diva es interesante por muchas razones. Una diva es una ficción construida por sí misma. Es alguien que cree con una fe inquebrantable en las diferencias y en las categorías. Una diva es prácticamente tan ingenua como un rey, aunque el segundo lo es más, pues se llama a sí mismo majestad por el solo hecho de su nacimiento; la diva al menos sabe hacer algo que los demás no.
Magnífico el festival Únicas. Insustituible. Un concepto sin fisuras. Una forma de entender el mundo. Una propuesta valiente y comprometida. Habrá más conciertos. No habría que perdérselos. Toda la información en: http://www.festivalunicas.com/

lunes, 14 de mayo de 2007

LUNES

No sé si no va a ser peor el remedio que la enfermedad. El lunes tiene componentes todavía peores que el viernes.
Lunáticos. Luníticos. Lunóticos. Lunéticos. Con la u es inviable, palabra más fea que otra, imposible. Pero entre las variantes apuntadas... creo que me quedaría con lunéticos. Es más descriptiva, el título de una canción penosa y mal cantada por algún grupo sin oído pero con buena voluntad. Ficciones posibles.
Hablando de ficciones posibles, hoy un amigo de mail se me ha ofrecido como personaje. Tiene miga, la verdad. Descubre cosas útiles y las apunta. Las comentamos. Una forma de compartirlas. Por ejemplo, apunta como cosa útil la cadenita que une el tapón a la bañera, que de tan brillante manera evita que nos dejemos las uñas o que lo dejemos por imposible. Qué hallazgo. A mí me dio por proponer las ruedas de las estufas. Justo se me ocurre ahora que llega el verano. Pues se le sacan y se monta una un patinete, oye, ya está bien de tanto consumismo.
¿Alguna propuesta de elementos útiles?

viernes, 11 de mayo de 2007

VIERNES

Al fin viernes. Punto. Al fin. ¿Qué va a hacer todo el mundo este fin de semana? Cuando digo mundo digo mundo. A poco que se piense, se da una cuenta de lo poco bien que va a pasárselo según quién. ¿No tenéis la sensación de que estamos acercándonos a una especie de precipicio? Casi no me atrevo a pensarlo, pero el avance de la derecha en Europa es peor que preocupante. El relajamiento de los valores, la desaparición de las ideas, la ausencia de modelos...
Me da la sensación de que, para ser viernes, no muestro un ánimo idóneo. Los viernes nose puede poner una a buscarle sentido a la vida. El día adecuado para pensar en ese turbio asunto podría ser el domingo. O como mucho, el lunes.
Continuará.

miércoles, 9 de mayo de 2007

SUSTO O MUERTE

Susto o muerte, publicado en El Periódico el 6 de mayo de 2007.

• Recorrer EEUU, de la europea Nueva York al corazón rural del país, es una experiencia que debe vivirse

Jaime Gil de Biedma escribió un poema titulado París, postal del cielo, que quizá no se entienda materialmente si, además de visitar París, no se visita Nueva York. Lo pensé al pisar las calles de la Gran Manzana. En París, el cielo está en todas partes, a la altura de los hombros. En Nueva York, por el contrario, el firmamento está lejos, muy alto, a veces es solamente un rectángulo mínimo. Y de las alcantarillas sale humo, proveniente tal vez de las calderas de Pedro Botero, que arden más abajo aún. Cuando el cielo nos queda tan arriba, es probable que nos encontremos en el infierno --más divertido que el paraíso, qué duda cabe--, tan lejos de Dios, como dice el título de una magnífica novela de la chicana Ana Castillo. Esa ciudad es la entrada a Estados Unidos, por la puerta grande. Una puerta grande que se estrecha mucho cuando van a pasar los extranjeros, a quienes se somete a largas colas, inverosímiles interrogatorios, cuestionable toma de huellas dactilares, fotos digitales y demás inconveniencias.A SOLODOShoras de avión de Nueva York, se nos confirma la existencia del infierno mediante algunos de los carteles de fondo negro y letras blancas que pueden verse en la carretera que va de Bowling Green a Lexington, en el corazón del país. Lo dicen así de claro: "El infierno existe". Y una piensa: ¿Es un cartel informativo? ¿A cuántas millas debe de estar, ya que no lo indica? ¿Es una amenaza? ¿Una adivinanza? Hay más, igualmente impresionantes, como el que nos conmina a recordar que Dios murió a causa de nuestros pecados. ¿Qué relación existe entre ambas afirmaciones? ¿Tendrá que ver la primera con el asombroso hecho de que en aquella tierra está permitido la utilización de armas y que no es ilegal ir con una encima, aun cuando no se tenga permiso, mientras se lleve a la vista? ¿Fue el infierno lo que, hace algunas semanas, hizo que un chico asesinara a 32 personas en la universidad de Virginia y fueron sus pecados por los que murió Dios, los que le obligaron, después, a quitarse la vida? Una visita a la parte más rural de Estados Unidos puede ser instructiva. No podemos olvidar que es el país que actualmente decide algunos de los asuntos más importantes que afectan al planeta.UNA puede creer que va a ser capaz de distinguir entre la población a la gente presuntamente susceptible de llevar un rifle, por ejemplo. Pero resulta que el aspecto, a la hora de deducir si una persona va armada o no, no es orientativo. Una profesora de universidad jubilada con aspecto de afable anciana incipiente, a la manera de Jessica Fletcher, confesó hace apenas unos días, ante mis ojos, espejo de un alma horrorizada, poseer tres revólveres, uno de los cuales iba siempre con ella. Pensé, de pronto, que si aquella mujer portaba una pistola, todos los presentes en aquel local --genuino estilo saloon de las pelis del Oeste-- podían llevar la suya, y cualquier gesto espontáneo pero sospechoso podía iniciar una especie de efecto dominó que acabaría con un considerable conjunto de cadáveres injustificables, entre los que se encontraría el mío.Por cierto, el desayuno era de una cantidad y calidad que hacían difícil consumirlo de una manera rauda y veloz: salchichas, huevos fritos, pan, bacon, alubias, patatas fritas y café americano a raudales.Era domingo, con la rutina dedesayunar copiosamente a primera hora, después ir a misa, luego a comer y, finalmente, salir de compras al centro de la ciudad. Una ciudad que nosotros, los europeos, identificaríamos con un polígono industrial, lleno de grandes superficies, inmensos párkings y ninguna acera, ya que allí nadie camina: se trasladan siempre en coche de puerta a puerta. Viven en los alrededores, en esas casas que estamos acostumbrados a ver en sus películas, con jardín delantero y trasero. La altura del césped de todas las viviendas, por cierto, tiene que estar a la misma medida, de modo que cortarlo se convierte en una obligación cívica. Las ventanas no tienen rejas, ni siquiera en la planta baja, y no se ven muchas alarmas a simple vista. ¿Un mundo idílico de paz? Ellos comentan que tal vez los ladrones, sabiendo que los propietarios están armados y tienen derecho a disparar, prefieren no asaltarlos en el domicilio.EL SALTOENTRENueva York y el corazón del país es abismal. Nueva York es casi un fragmento, tal vez el mejor, de Europa. Pero ahí en medio, en Kentucky o en Tennessee, fascinada por las contradicciones de una sociedad que, aun siendo rígida y puritana, resulta enriquecedora, una comprende el cine que exportan o, mejor todavía, la literatura que han escrito los autores sureños o rurales como Carson McCullers, Catherine Anne Porter, Flannery O'Connor, Toni Morrison, William Faulkner.Una se instala en la ficción, tan pegada a la realidad, y se da cuenta de hasta qué punto toda nuestra cultura está influida por esos elementos que pertenecen al país que marca el camino del mundo hoy por hoy. Y es inevitable estremecerse, qué quieren que les diga. Susto o muerte, como dice el chiste. Pues de momento elegimos susto, y a ver qué pasa.

EL COCHE DE CORTÁZAR

El coche de Cortázar, publicado en El Periódico el 14 de abril de 2007

Julio Cortázar fue un gran escritor. Argentino. Comprometido con la literatura, con las ideas de izquierdas, con la justicia, con el humor. Le gustaba el jazz. Y el boxeo.Ahora han querido convertirlo, sin su permiso, en vendedor de coches. Su voz, leyendo uno de sus relatos, se oye de fondo en un anuncio de automóviles en televisión. El único modo de saber que se trata del autor y de uno de sus cuentos es conocer previamente la grabación y haber leído el texto, porque en el espot no se dicen su nombre ni la procedencia del relato.A lo mejor habría que preguntarse qué pensaría el autor si, como se dice comúnmente, levantara la cabeza. A buen seguro se reiría porque, cabriolas de la ficción, los publicistas no parecen haberse percatado de que el texto, en última instancia, denuncia la desgracia de poseer cosas materiales, puesto que esclavizan a sus dueños. Cor- tázar escribió sobre un reloj, sí, pero mucho peor es un coche. Así que el texto desaconseja la compra de un automóvil y apuesta por la libertad. La buena literatura no se deja utilizar. Bravo, Cortázar.

RESPETO

Es curioso el modo en que convivimos. Compartir el mundo es entender que no podemos ni debemos actuar a nuestro antojo y conveniencia. Es comprender que los demás existen: así de sencillo. Y sin embargo no. Sin embargo hay una conducta, basada sobre todo en una concepción fascista de la vida -si puedo, lo hago; si yo puedo más, tú puedes menos, aunque no sea justo- que atenta contra la armonía y crea de modo continuo situaciones tensas en las que se ve obligada a ceder la persona que cree en los valores humanos. En fin.