miércoles, 28 de noviembre de 2007

OTROS TIEMPOS

Los tiempos han cambiado desde la época de Aladino. Las lámparas maravillosas ya no existen, y casi que tampoco existen los genios. Sin embargo, todavía conservamos la capacidad de imaginar.
¿Qué pediríamos al genio de la lámpara? ¿Qué tres deseos querríamos ver hechos realidad? ¿Asuntos inmediatos? ¿Peticiones de carácter universal? ¿Pequeñas ilusiones personales? ¿Algo para nosotros y algo para los demás? Si nos dieran un tiempo límite para elegir, por ejemplo una semana, ¿nos bloquearíamos? ¿Erraríamos al pedir?
Cuidado con lo que sueñas, porque puede hacerse realidad... ¿Recordaríamos la amenaza de esa máxima?
¿Intentaríamos colarle al genio dos deseos por uno en plan oferta? Seis por tres y te dejo libre para siempre, te doy una parte... Y si me concedes siete, uno para ti... ¿Regatearíamos?
A veces he pensado que le diría: Mi primer deseo es que me digas qué deseo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

COSAS A PARES

Un huevo frito sin pareja no es nadie.
Un calcetín solo no es nadie.
Un guante. Un zapato. Un vaso de vino.
Un beso.

viernes, 9 de noviembre de 2007

CASI PROHIBIDO CAMINAR


Ya cuando estuve durante el pasado mes de abril en el Estado de Kentucky para visitar algunas universidades me pareció extraño que en lo que allí se llama downtown no hubiera aceras por las que caminar. Todo eran grandes almacenes con aparcamientos inmensos. Y en las afueras, las casas, reunidas en urbanizaciones. Sin aceras tampoco, pero con anchas calzadas por las que correr un ratito cada mañana.

Volví a Barcelona y justo empecé a leer una novela, "Este libro te salvará la vida", de A. M. Homes, en donde se relata la anécdota de una automovilista que atropella a un peatón en uno de esos inmensos aparcamientos frente a una gran superficie comercial; quien se enfada es la conductora con el sujeto, a quien reprocha su estúpida actitud de estar caminando en lugar de desplazarse en coche. Entendí ese episodio mucho mejor gracias a haber estado en Bowling Green y Lexington.


Ahora he estado en Texas -también visitando una universidad, esta vez la de Georgetown-. Allí tienen en cuenta el asunto y, aunque no sé si resulta eficaz, advierten a los usuarios de automóviles del peligro de atropellar a algún comprador.


lunes, 5 de noviembre de 2007

ALMARIO


Lugar en que se congregan las almas.

Almas que, por cierto, tienen en donde educarse desde bien pequeñas.

Mirad qué escuela tienen en Austin. Cuando la descubrí, quedé prendada. ¿Existirá solo allí?

¿Qué cosas habría que enseñarle al alma para que se convirtiera en un alma de fundamento?